Pues sí,con en inicio de curso tenemos el inicio de las gastroenteritis.
En este post os invito al enlace de uno de mis blogs de salud preferidos, Mamicenter, donde los profesionales explican mucho mejor que yo cómo actuar en estos casos, desdramatizar y sobre todo actuar correctamente evitando complicar aún más la situación.
Espero que os ayude.
miércoles, 14 de octubre de 2015
¿Todo es culpa de los dientes?
https://mamicenter.com/blog/cuando-empiezan-a-salir-los-dientes-bebes/
Comenzamos un nuevo curso y comienzan a escucharse las mágicas palabras. ¿Tiene fiebre? De los dientes. ¿Tiene malestar? Es de los dientes. ¿Llora? Es de los dientes. ¿No duerme ni come bien? Los dientes. Pero ¿de verdad los dientes producen tanto malestar?
Daniela Pascón, odontopediatra que ya he mendionado en algún otro post sobre chupetes o biberones, escribe en su blog Mamicenter este artículo que me parece muy clarificador.
Desde que unas células madres deciden que ahí están a gustito, que les va la idea de “ser dientes”, se agrupan y forman un saco para ellas solas. Son como Juan Palomo; dentro de ese saco o folículo comienza a formarse lo que llamamos “germen”. El germen se transforma en corona, y esta corona se mineraliza en su capa externa y le salen patitas que serán las futuras raíces (¡sorpresa!). Y nuestro diente formado decide que ya es maduro y puede salir a ver mundo y allí que va, abriéndose paso en la encía (el mecanismo es bastante complejo). Este caminito hacia el exterior no es doloroso, la Naturaleza es muy sabia. Igual que no duele el crecimiento del pelo, de las uñas o de los huesos.
En tres años, máxime cuando son los primeros de vida, nos puede pasar de todo, y no todo tiene que ser “los dientes”. Por ir al meollo, ¿cuando, de verdad “son los dientes”? (además de cuando ya nos han pegado un buen mordisco).
Alrededor de los 7 meses de vida, aunque la edad y el cronograma de erupción es algo puramente estadístico: hay bebés precoces y tardíos, algunos respetan el orden eruptivo como notarios y a otros les gusta trollear a padres y abuelos. Suceda como y cuando sea, al final todos tienen dientes.
¿Cuáles son los síntomas habituales de la erupción inmediata?
- Enrojecimiento y/o ligera tumefacción de la encía
- Aumento de la salivación (sobre todo porque andan metiéndose en la boca todo lo que pillan)
- Inquietud, malestar difuso, dificultad para conciliar el sueño. ¡Ojo! Malestar no implica dolor; puede ser molestias por la presión del diente, desasosiego al notarse algo extraño. Recordemos que la forma de comunicación más elemental de los bebés es el llanto
¿Cuándo consultar al pediatra aunque pensemos que “son los dientes”?
Si aparece:
Nunca, nunca, nunca estos signos son de la erupción dental y con sus objeciones obvias serán motivo de consulta médica.
¿Cómo aliviamos las molestias de la erupción?
Con acciones y objetos que presionen la encía: desde los típicos mordedores hasta chupetes, zanahorias y manzanas en trozos grandes y fríos, pan duro (todo esto dependiendo del calendario de introducción de la alimentación complementaria). Masajes con agua fría (¡y manos limpias!). Que no es más que otro punto de apoyo para convenceros de que no duele; si doliera de verdad no nos dejarían ni tocarlos. Si aún así pensáis que vuestro churumbel está muy molesto se le puede dar analgésicos por vía oral en su dosis correspondiente
Nunca, jamás se unta analgésico en la encía, ni cremas anestésicas, geles “primeros dientes”, productos homeopáticos etc. En el mejor de los casos no harán ningún efecto; en el peor te juegas una sobredosificación de anestésico o una reacción medicamentosa. Por no hablar del riesgo de ahogamiento con collares de plástico (aka ámbar).
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