Este es un tema que me trae de cabeza. Esa manía que tenemos de no respetar el ritmo del niño y adelantarnos a su desarrollo natural, sentándolo cuando él no es capaz de hacerlo por sí mismo, o ponerlo de pie cuando aún tiene mucho que hacer en el suelo. Las prisas no son buenas y nos comemos etapas fundamentales de su desarrollo motor y cognitivo, privándole de la satisfacción de experimentar por sí mismo el logro de conseguir su objetivo.
Este artículo expresa claramente la idea. Espero que os guste y veais a vuestros hijos con otros ojos, el de la calma, el disfrute del momento y el de la dulce espera. Todos van a sentarse y a andar tarde o temprano, lo importante es acompañarles en el proceso y que no se salten ninguna etapa hasta llegar ahí.
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